Estúpid@s que me visitan.

miércoles, 30 de diciembre de 2009

Hablemos de amor...

Sí, hoy me siento enamorada de la vida y de las personas.
El amor, aquello que muchos desean y no todos tienen. Es bonito, ¿no?

Ese amor fraternal que siente un padre o una madre hacia su hijo, ese amor que por el cuál mataríamos por aquella persona. El beso en las mejillas o en los labios, con ese amor característico que sentimos hacia una amistad, la familia, la pareja...
El amor que siente una madre cuando ve cómo crecen sus hijos, esas personitas que han nacido de ella y ha visto cómo volaban con el paso del tiempo, esa "creación" hecha con tantísimo amor y que a pesar de los disgustos que a veces tenemos con esa persona más la queremos.

La pasión, ¡oh, me encanta!
Esos sentimientos tan pasionales, tan profundos que salen a la luz desde lo más hondo de nuestro alma. Un grito, un abrazo, un beso, un enfado, un llanto, una risa...
Y la pasión que entiende la gente como sexo. Yo prefiero llamarle amor: otro tipo de amor.
Cuando dos personas se funden en una sóla, se besan, se quieren, se aman, se dan amor y disfrutan con ello.
¿No es bonito?

El amor está por donde mires, en las guerras inclusive.
Cuando nuestro equipo favorito gana en una competición, las personas lo celebran eufóricas repartiendo abrazos y besos. Un ejemplo de amor.

Se puede amar de miles y miles de formas, pero hay una, en especial, que nos hace enloquecer.
Y es que, esa sensación de estar enamorado, de sentir esas mariposas que de la nada, aparecen en nuestro estómago, esa es la sensación que dicen muchos, pero no puedo decir que yo haya tenido la suerte -o no- de disfrutar de ésta.
Cuando estamos tan enamorados que damos todo al cien por cien, y de repente como si de la nada, aquella persona que permaneció a nuestro lado desaparece...
El pecho nos duele, sentimos rabia, dolor, el llanto sale desgarrado de nuestro pecho como un grito que necesita expresarse...
Realmente esa es la peor parte del amor... Cuando amas y no eres correspondido.


"De cómo Cristina ve el amor".




Cristina.

martes, 22 de diciembre de 2009

Querido estupidiario...

Peso: no lo sé.
Edad: 14 años.
Estado de ánimo: felicidad.

¡¡Síiiiiiiiiiiiiiiiii, además de estar de vacaciones estoy feliz!!
No sé qué siento, tal vez no sienta nada. Seguramente ni me importe, pero... ¿por qué?
No me importa no verle ni tampoco que me sonría. Tampoco doy por hecho que me dé igual.
Es raro, será por las fechas.
Estoy trastornada: lloro, río, grito o estoy violenta. Todo junto, pero no revuelto.
Hoy quiero a mis padres. Sí, aunque os parezca raro, hoy les quiero. No sé, estamos de buen rollo y esa energía positiva fluye.
Seguramente dentro de pocas horas, mi madre y yo estaremos gritándonos por doquier, pero es lo que tiene ser tan pasionales.

¡Oh, puñetera Navidad! ¡¡Estoy asqueada de los dulceeeeeeeees!!
¡Que me voy a Rumanía el 21 de Enero! ¿Queréis que me ponga gorda?
Tened empatía hacia mí (como diría "La Aceituno" la mejor amiga de Guzman) asquerosos dulces.

¡¡ENHORABUENA A TOD@S LOS AGRACIADOS EN LA LOTERÍA!
A nosotros no nos ha tocado ni agua! Pero me alegro mogollón de ver en la televisión a las personas a las que sí les ha tocado la lotería, con una sonrisa de oreja a oreja.

¡Qué día más bonito "mi arma"!

jueves, 17 de diciembre de 2009

Aquí se respira Navidad...

¡Oh Navidad, dulce Navidad!
Lo mejor de todo es que estamos en vacaciones, ¡por fin!

Salgo a la calle bien abrigada, el viento azota las hojas de los árboles y éstos acaban por susurrar palabras que nuevamente el viento se llevará.
El pelo queda a la interperie, volando, danzando...los labios se me cortan del frío, la nariz se me hiela y las mejillas se sonrojan.

Más tarde paseo por la calle. La luces cuelgan por encima de todas las cabezas iluminándolas, me llegan a los oídos una melodía terrible: los villancicos. Sí, no me gustan nada.
Las personas pasean abrigadas bajo esa manta de luces con bolsas en las manos. Regalos, regalos, regalos... ¿Le gustará? Habrá que esperar hasta el día 6 de enero para resolver la duda.
Parejas agarradas de la mano, grupos de adolescentes rebeldes y no tan rebeldes, mujeres, hombres, niños, abuelos...todos con bolsas de regalo en las manos. Nadie se va del centro con las manos vacías en esta época del año.
Compro unas castañas calentitas de un puestecillo cercano. ¡Oh, castañas! ¡Qué buenas que están! Calentitas, las poso sobre mis guantes y comienzo a pelarlas. Calentitas, ardiendo, se deshacen en mi boca fácilmente.

No me gusta pasar la Navidad con la familia. En absoluto. Es más, me aburre como una ostra.
Básicamente con catorce años no dejan que entres en ningún lado, así que aún tendré que esperar para poder "escaparme" en Navidad.

¡Oh,blanca Navidad! Los edificios recubiertos de nieve, temperaturas por debajo de los 0º, frío, frío y más frío. La gente en esos días necesita más amor. ¿Y quén mejor para dárselo que el/la que tenemos al lado?
El problema es que para quién pueda disfrutar de ella, de la blanca Navidad, en mi punto de vista, es un lujo.

En Melilla nos toca apañarnos con comprarnos castañas calentitas y que de vez en cuando haga frío.
¿Mi consejo? Haz el amor y no la guerra.
;)!


¡Oh,Navidad! Si te soy sincera...sólo me atraen de ti dos cosas: los regalos y las vacaciones.
¿Nieve? Otra Navidad será.


Cristina.



lunes, 14 de diciembre de 2009

De cómo Cristina ve a las fieras.

"Y entonces estábamos en la playa mientras el sol nos tostaba la piel a más de los 37º.
La sonido de la dulce danza de las olas que iban y venían profanaron en mis oídos. Sentía los granos de arena cálidos adheridos a mi cuerpo. Abrí los ojos, anteriormente pestañeé.
Estaba él recostado sobre su brazo derecho mirándome como a un tesoro que jamás querrían que le arrebataran..."

-Por favor Cristina, ¿puedes atender en clase?

El profesor de Biología y Geología repartía las notas de los últimos exámenes del trimestre.
Extasiados esperábamos las notas, yo con desgana, y muchos otros igual.
Las miradas recorrían el aula de un extremo a otro: envidia, rencor, odio y desesperación.
"¿Qué has sacado?" La típica pregunta que todos hacían para poder compararse con los demás.
"No te importa" seguía siendo mi respuesta habitual.
Mucha rivalidad en las personas de aquella sala, aquellas miradas que desgarraban a las personas con solo observarlas durante segundos...
Y más tarde, muchos de éstos restriegan sus sobresalientes y notables a ciertos de los suspendidos.

"Juro que te sacaría los dientes si pudiese morderte".

Miradas falsas, personas más aún. Risas, rivalidad y humillación.
"Déjame ver tu examen".
Comparaciones a diario, el trabajo ¿esfuerzo? no. Rivalidad es la palabra.
La envidia se les acumula hasta convertirse en odio.


La música amansa a las fieras. ¿Y qué? En mi clase las fieras cada día se reproducen y como si nada, la persona que menos te esperas, se convierte en una de ellas.
¡¡Estamos infectados!! Mire a donde mire, las veo.



Y más tarde, el profesor recoge los exámenes y yo vuelvo a sumirme en mis pensamientos o allá dónde continuaba mi historia.


Cristina.